un montón de personas se encadenan en gaza llamando a la libertad
mientras tú te planteas que vestido ponerte esta noche.
y hay una revolución creciendo en mente de mucha gente que ni siquiera sabe leer
y a mí las elecciones me la traen tan floja que me dan muchas ganas de salir corriendo.
otra vez.
entérense. yo elegí hace tiempo.
es incréible la cantidad de gilipolleces que se pueden decir por televisión
y luego te sugieren que apagues tu cigarrillo porque el humo es molesto.
a mí me molestan sus aires de grandenza y esa vena propagandística tan típica
de las fechas que acontecen.
millones de niños sin caramelos, gsus, y ellos eligiendo la corbata que mejor entona con las cámaras.
da mucho que pensar y, una vez que empiezas, no puedes dejar de hacerlo.
mi guitarra entiende más de sonrisas que todas sus promesas electorales
y eso que aun no he empezado a cantar en alto.
si puedieran callarse la boca por un momento, oirían cuanta gente llora allá fuera.
así que en días como estos, uno sólo puede resignarse a la idea
de que algún día toda la mierda acabe por salpicarles.
perdonen los modales, en serio. pero es que hoy me paró una señorita por la calle para venderme las iniciales de su partido, y yo pensaba en neruda y en aquello de "no quiero para mí tantas desgracias". de veras que no dejo de pensar si es que yo no vivo en el mismo mundo que los demás, porque el mío da mucho miedo y esto tiene que acabar explotando por algún sitio.
no sé si dios existe, pero debe ser un tipo muy triste. y no le culpo.
nosotros por nuestra parte seguiremos humanizando al que se deje humanizar ( porque también tiene tela la cosa).
que ellos cuenten sus cuentos
que
nosotros
hace tiempo ya
que recitamos los nuestros.
un abrazo